Cada octubre, una mesa de serigrafía convoca a generaciones de maradoneanos que encuentran en las estampas una forma de expresar su devoción. Sebastián Ramia, conocido como el ‘Gringo’, impulsó una celebración gratuita que atravesó barrios, plazas y espacios culturales, sumó colaboradores y convirtió el homenaje al Diez en una experiencia colectiva. El 30 de octubre se celebró la edición 14 ante una multitud.
El ‘Gringo’ Ramia ocupa su lugar detrás de una mesa, con su espalda algo inclinada. Sobre la superficie se acomodan las tintas, las pantallas de serigrafía y varias imágenes de Diego Armando Maradona, imágenes que llevan 13 años viajando de sus manos a las remeras de la gente. Alguien se acerca con una prenda lisa, la extiende sobre la mesa y espera. El ‘Gringo’ deja el vaso de cerveza, prepara la tinta, acomoda la tela, apoya la matriz y presiona. El rostro de Diego queda estampado. La remera cambia de estado y su dueño se la lleva puesta, con una historia recién impresa en el pecho. Esta escena se repite año a año, con diversos paisajes, aromas y sonidos; alrededor de esta escena circulan hinchas, familias, artistas, poetas, personajes de barrio y visitantes convocados por una misma devoción popular. Es octubre o noviembre, es una excusa para celebrar a la leyenda más popular del país.
El Mes del Diego creció, sumó acciones culturales y sociales, abrió nuevos espacios de encuentro. Y Sebastián ‘Gringo’ Ramia —el canadiense más cordobés que el fernet— sigue ahí sosteniendo el ritual de la tinta, la tela y Maradona. Una tarea que ya lleva 14 años y que forma parte de la memoria viva de esta celebración.
El pasado viernes 30 de octubre se celebró, justo en el cumpleaños de Maradona, una nueva edición de este evento que ya es una marca registrada de la ciudad y que convoca con masividad a los ‘maradoneanos’. Fue una edición especial. “Parecía Lollapalooza”, decían algunos, por la cantidad de eventos y acciones que se llevaron a cabo en Pulqui Industria Cultural.
El Mes del Diego se construyó a partir de múltiples escenas que quedaron en la memoria y se transmitieron a modo coral, como un buen chisme que pasa de barrio a barrio. Algunas sucedieron frente a un puñado de personas, otras convocaron multitudes. Hubo música, poesía, fútbol y remeras extendidas sobre una mesa. En cada encuentro, la figura de Maradona funcionó como punto de reunión. Una de esas postales ocurrió, hace un tiempo, en el Café del Alba, sobre la Peatonal, cuando decidieron proyectar en pantalla gigante el Argentina 2 – Inglaterra 1 del Mundial de México 1986, con los relatos de Víctor Hugo Morales acompañando la jornada. “No éramos muchos, habremos sido 20, 30, pero estuvo buenísimo”, recuerda el ‘Gringo’, creador de esta movida autogestiva y gratuita. La convocatoria era pequeña, pero el momento quedó guardado entre esos episodios que le dieron identidad a la celebración.
Otra anécdota recordada es cuando estuvo Alejandro Balbis, el cantautor uruguayo vinculado a Falta y Resto y al mundo de la murga. “Fue muy de casualidad y tocó como tres o cuatro canciones en plena peatonal”, rememora el ‘Gringo’. La escena tuvo esa espontaneidad que atraviesa la historia del evento: artistas que aparecen, gente que se reúne y la celebración que encuentra su propio ritmo.
Ramia también recuerda especialmente la jornada en la escuelita de fútbol Diego Maradona, en la plaza de los Burros, en barrio San Martín. Un grupo de estudiantes del Ipef daba clases de fútbol a chicos de Villa Los Galpones, y El Mes del Diego llegó hasta allí para estampar remeras. “Era relindo compartir eso con los niños”, dice.
Pero existe una fecha que ocupa un lugar especial en ese recorrido: el 26 de noviembre de 2020. El ‘Gringo’ fue junto a ‘Fer’ Quevedo a la Plaza San Martín. Un día después del fallecimiento de Maradona. Con la tristeza de la partida del superhéroe nacional, se puso a hacer serigrafías. La noticia de la muerte todavía atravesaba la ciudad, y la convocatoria comenzó a crecer hasta llenar el lugar.
“Se llenó de gente, se acercaron vecinos, personas que deambulaban por la zona o que dormían a la intemperie. Se sacaban la remera hecha ‘bosta’ (sic) que tenían puesta, se la serigrafiaban, se la curaban y volvían a limpiar los vidrios, por ejemplo, de los autos”, recuerda y se hace un nudo en la garganta. La jornada se prolongó hasta las dos de la mañana. “Fue alevoso eso que pasó ahí”, dice. Por eso, el Mes del Diego, este acto que celebra la figura del capitán de la segunda estrella, creció tanto.
“La primera edición, en 2013, fue una locura, fue zarpado lo que hicimos. El otro día encontré un archivo de Word donde estaba la programación: 16 eventos hicimos durante el mes de octubre. Porque esa era la lógica de El Mes del Diego. Era durante todo octubre hacer un montón de cosas. Es conmovedor volver a ver lo que inventamos hace 13 años”, le cuenta Ramia a Perfil Córdoba. Y entonces, la sonrisa se le agigante tras ver lo que fue la edición 14. “Cambió mucho. Hubo años en los que estuve solo, hubo años en los que empezó a sumarse gente. Lentamente fue mutando a ser un solo gran evento, pero la idea que tengo es que volvamos a hacer El Mes del Diego durante todo el mes. Es difícil organizarlo, para esta edición estuvimos unos dos meses produciendo todo. Me genera un orgullo tremendo, porque fueron muchas las veces en las que pensé en no hacerlo más. Pero si no dejé fue porque se fue sumando gente muy valiosa y por ellos sigue vivo”, relata. A propósito, en la actualidad quienes lo llevan adelante, aparte de Ramia, son Milena Urbanski, Gregorio Tatián y el ‘Chueco’, pero en total, directa e indirectamente, en el evento del 30 de octubre hubo unas 45 personas colaborando para que se llevara adelante. Creció. Además del apoyo de agrupaciones como La Fiorito, Más Talleres, Santuario Maradoneano, La Docta de D10S, entre otros.
Actividades culturales, artísticas, entretenimiento. Entonces, el ‘Gringo’ afirma: “Para esta edición me pareció una cosa de locos la cantidad de actividades que tuvimos. Estuve contento, asustado, estresado, pero la gente siempre acude al Mes del Diego, porque somos un evento como él, que no vive en las redes, que vive en la realidad, con cimientos fuertes. Me ilusiona que los maradoneanos nos sigamos juntando y armemos fiesta”.
—¿Por qué crees que Maradona sigue generando esta movida?
Fuente: perfil.com
